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Proteger la audición de los niños es muy importante porque ellos están en la etapa de aprender a comunicarse y adaptarse a su entorno. Escuchar adecuadamente les permite captar mucha información indispensable para su normal desarrollo intelectual y social. Sin duda, su buen desempeño escolar dependerá directamente del correcto funcionamiento de sus cinco sentidos, especialmente, de su audición.
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La prevención debe empezar desde el embarazo, ya que el oído es un órgano complejo que se desarrolla principalmente durante la gestación. La audición de un bebé nonato es vulnerable a muchos factores, lo que hace que su pérdida sea una de las deficiencias de nacimiento más comunes. De tres a cuatro recién nacidos de cada 1000 nacen con problemas auditivos, aunque hay que aclarar que cerca de la mitad de estos casos se deben a una predisposición genética.
Las futuras madres pueden tomar ciertas precauciones para disminuir el riesgo de la pérdida de audición no genética durante la gestación.
- Lavarse las manos con frecuencia protege contra las infecciones del citomegalovirus, un herpes virus simple. Cuando se transmite de la madre al hijo durante los primeros tres meses de embarazo, este virus puede producir pérdida de audición en el nonato.
- Dejar de fumar es otra precaución importante. Fumar puede influir negativamente en el desarrollo de la cóclea en el oído interno.
- Evitar bebidas alcohólicas.
- También se debería evitar el ruido excesivo. Aun estando en el útero de la madre, el feto es vulnerable al ruido. Si una mujer embarazada pasa demasiado tiempo expuesta a ruidos excesivos se arriesga a que su bebé nazca con una pérdida de audición inducida por ruido. La audición del feto está completamente desarrollada a las 20 semanas de gestación y no tiene protección. Incluso, el ruido excesivo durante el embarazo puede causar un parto prematuro. Según la revista norteamericana Pediatrics, las mujeres expuestas a 80 decibelios durante 8 horas laborales tienen un riesgo mayor de tener un parto prematuro.
Cuando el niño ya está en edad escolar, se recomienda seguir los siguientes consejos:
- Controlar el volumen del televisor, el equipo de sonido, y especialmente, los auriculares de reproductores mp3.
- Procurar que el niño use protectores para los oídos en ambientes ruidosos como por ejemplo conciertos de rock, carreras automovilísticas, y si se encuentra cerca de cortacéspedes, motosierras, aspiradoras, etc.
- Mantener alejado de los oídos de su hijo cualquier objeto extraño y no retirar el cerumen con los dedos, algodón o copitos.
- Informarse sobre la otitis media, una infección que afecta el oído especialmente durante la infancia. Es el motivo de consulta al pediatra más frecuente.
- Ponerse en contacto con su médico si piensa que existe algún problema con la audición de su hijo.
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Por otro lado, frecuentemente los niños tienen juguetes muy ruidosos que constituyen un peligro directo para la audición. Algunas pistolas y armas de juguete que funcionan con pilas pueden crear un ruido entre 110 y 135 dB, el mismo nivel creado por un camión pesado o el producido en un concierto de rock. El ruido, menor aunque constante, de cajas de música y robots (85-95 dB) también puede ser perjudicial.
En muchos lugares de trabajo, se recomienda a los empleados que lleven protectores de oídos cuando los niveles de ruido exceden los 85 dB. Los juguetes ruidosos no son sólo un problema para los niños, también para los padres, ya que frecuentemente encuentran que el ruido es irritante y molesto.
Debido a los cortos brazos de los niños, el juguete ruidoso es potencialmente más peligroso, ya que el niño lo sostiene más cerca del oído. Además, la forma de jugar con los juguetes de los niños no suele cumplir las recomendaciones de uso propuestas por la industria.
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