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Cuando el adulto mayor no escucha

Es normal que los adultos mayores presenten pérdida auditiva, especialmente en ciudades densamente pobladas donde hay altos niveles de ruido. Esta deficiencia se conoce como presbiacusia, y se estima que más del 40% de la población geriátrica la padece, convirtiéndose en la tercera enfermedad crónica más común entre ellos, después de la hipertensión y la artritis. Sin embargo, este mal suele ser subestimado ya que se considera una condición natural del envejecimiento que no merece mayor atención, aunque implique una serie de consecuencias importantes para la salud física y emocional del adulto mayor.
Lo que la mayoría no sabe, es que el número de personas que padecen esta deficiencia está en aumento, y que la posibilidad de adquirir sordera crece a medida que el adulto envejece. Según un estudio de la Universidad de Wisconsin, más del 25% de la población entre 55 y 64 tiene pérdida de audición, en la mayoría de los países industrializados. Entre las personas de más de 65 años, los afectados son el 40%. Con más de 75 años, el problema afecta a la mitad de los sujetos. Y con más de 85 años, cuatro de cada cinco sufren esta deficiencia.
La pérdida auditiva inicia porque a medida que envejecemos, cambian las partes del oído. El tímpano pierde elasticidad, las uniones entre los huesecillos del oído medio se endurecen, afectando a la transmisión del sonido, y en el oído interno el número de células sensitivas se reduce. Según la Audiologa Mónica Forero, además de estas deficiencias anatómicas propias de la edad, también hay otros factores que propician este mal: "Antecedentes como diabetes, alteraciones vasculares, hipertensión arterial, exposición a altos niveles de ruido o factores hereditarios, también son causas comunes."
La sordera comienza a percibirse cuando hay dificultad para comprender lo que dicen los demás. Se empieza a perder la capacidad de oír sonidos agudos, por eso hay problemas para escuchar claramente las voces de niños y mujeres, el timbre del teléfono, o el de la puerta. Los sonidos S y Z apenas se perciben, y mientras la pérdida de audición va empeorando, las personas tratan de adaptarse subiendo el volumen del televisor, y pidiéndole a la gente que repita lo que dice. La comprensión del lenguaje se hace muy difícil, en especial en ambientes ruidosos, con malas condiciones acústicas o en conversaciones muy rápidas.
Otro síntoma muy habitual que se presenta en estos casos, es escuchar un pitido o zumbido en los oídos. A este sonido se le conoce como Acufeno o Tinitus, y es frecuente que se acompañe de un deterioro del sistema del equilibrio que puede ocasionar mareos e inestabilidad. Es normal que este ruido provoque insomnio y ansiedad, y es tan común, que representa uno de los motivos de consulta al Otorrinolaringólogo más frecuente y difícil de resolver.
Estas situaciones hostiles se traducen en frustración para el adulto mayor. Empieza a evitar escenarios sociales comunes como conversaciones en grupo y oportunidades para conocer gente nueva. La frustración se transforma en vergüenza, o peor aún, en amargura y soledad. Todo esto conduce progresivamente a un deterioro en la comunicación, provocando una mayor tendencia a la depresión. Sin duda, aunque la sordera no supone una amenaza para la vida, sí altera el mundo relacional y emocional de los ancianos.
A pesar de este adverso panorama, según un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association, dos tercios de los adultos mayores con discapacidad auditiva no quieren recibir el tratamiento que les puede ayudar, pese a que sus familiares suelen insistir para que lo hagan. Esto se debe a que no consideran necesario acudir al médico oportunamente, o a que ven esta dificultad como una señal de envejecimiento y se avergüenzan de ello. También se demostró que quienes sufren de sordera y se dan cuenta de ello, esperan hasta siete años para buscar un tratamiento con audífonos. Peor aún, de quienes utilizan audífonos, solo el 60% los usa todos los días.
Es un hecho que la única solución para mejorar esta disfunción es el uso de audífonos. Lo ideal es empezar a usarlos lo más pronto posible, para que al usuario le resulte más fácil acostumbrarse a ellos. El audífono sirve para sacar el máximo provecho a lo que queda de audición. Forero afirma que "con el avance tecnológico actual en prótesis auditivas, la adaptación de audífonos es una realidad para los colombianos. Estos aparatos permiten restablecer la audición siempre y cuando cumplan con las características técnicas y electrónicas suficientes, y sean programados de acuerdo a la perdida de cada paciente por un Audiologo profesional con experiencia en el área."
De hecho, los estudios demuestran que el uso frecuente de audífonos puede devolver toda o casi toda la calidad de vida perdida. El Otorrinolaringólogo Eric Perelló, del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona, recomienda que "los exámenes auditivos deben ser una constante en los chequeos médicos, como lo es la toma de tensión. Al mismo tiempo es fundamental que tanto adultos mayores como sus familiares y amigos se den cuenta de la importancia de buscar las señales de pérdida auditiva, y pidan o animen a recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados." Y concluye que usar audífonos oportunamente mejora la seguridad y la comunicación del adulto mayor, evita el aislamiento e incluso previene peligros para la sociedad en general como los accidentes de tránsito."
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